Únicamente los niños saben lo que buscan.
Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más
importante para ellos y si se la quitan, lloran.
El principito, Antoine Saint Exupery
Corren malos tiempos para la humanidad. Día tras día las noticias nos dejan un regusto amargo, mostrando casi únicamente historias que destilan tristeza y desolación. Me pregunto cómo el ser humano, tan evolucionado y capaz, ha podido llegar a esta situación. Los sentimientos negativos nos invaden, viendo lo que nos rodea.
Hoy caminaba cerca de un colegio y veía en el patio un grupo de niños jugando. Jugaban felices mezclándose unos con otros, sin importar religión, raza o creencias. Jugaban con esa inocencia que sólo poseen los niños. ¿Cuándo desaparece esa inocencia? ¿Cuándo los sentimientos nobles de un niño se transforman en odio, envidia o avaricia? Probablemente muchos de nosotros recordamos nuestra infancia, lo felices que éramos en nuestro pequeño mundo sin problemas.
No sé cómo explicaré a mi hija dentro de unos años que estas cosas ocurren en el mundo, que los hombres son capaces de odiarse, aún siendo iguales, que son capaces de matarse unos a otros, por motivos muy dispares, que dicen tener dioses en el nombre de los cuales hacen cosas terribles. Ojalá no tenga que decirle nada de ésto. Ojalá sólo lea estos sucesos en los libros de historia, y disfrute de un mundo feliz que todos esos niños inocentes merecen, que todos, en definitiva, merecemos.
Ojalá...



No hay comentarios:
Publicar un comentario